martes, 21 de agosto de 2012

Del libro de cuentos "No confíes en tu biblioteca"

TRES MENSAJES PARA ALEJO TERBONER


Cuento de
Enrique Arenz


Se trata de un cuento relativamente largo que pertenece al género de ciencia ficción, aunque tiene un final contaminado con cierta perspectiva paranormal. La acción transcurre en la ciudad de Lujan. La imagen corresponde a uno de los vitrales de la Basílica de Nuestra Señora de Lujan en cuyo interior transcurre la escena más importante.


“La vida de cada hombre es un
camino hacia sí mismo, el intento de un camino.
Ningún hombre ha llegado a ser él mismo por completo.”
Hermann Hesse


Primer mensaje

De:           “Dr. Alejandro Terboner”
Para:        Alejo <alejoterboner@gmail.com>
Enviado:  Jueves, 4 de febrero de 3043
Asunto:    Muy importante.

Alejo, confío en que tu espíritu abierto y tu atracción por los sucesos extraños te harán leer hasta el final esta carta cuyo objetivo es ponerte sobre aviso de ciertos acontecimientos que deberás evitar.
Empezaré por decirte que estoy en el año 3043.
Sí, Alejo, leíste bien: año 3043, cuarto milenio. Este mensaje viene desde tu futuro, y en el momento de escribirlo ¡tengo 1.083 años de edad!

(Prohibida su reproducción)

viernes, 10 de agosto de 2012

Clarín vuelve a injuriar al ingeniero Alsogaray



EL SEÑOR RICARDO KIRSCHBAUM, EDITOR RESPONSABLE DEL DIARIO CLARÍN, HA INJURIADO POR CUARTA VEZ EN LA COLUMNA “Del Editor al lector" (cliquear) LA MEMORIA DEL INGENIERO ÁLVARO C. ALSOGARAY A QUIEN INSISTE EN VINCULAR CON LA DICTADURA MILITAR A PESAR DE QUE FUE EL ÚNICO POLÍTICO QUE SE OPUSO PÚBLICAMENTE AL GOLPE DE MARZO DE 1976.

 

En la edición de Clarín del 9 de agosto el periodista menciona críticamente al vicepresidente Boudou y al jefe de la AFIP Ricardo Echegaray y, como ya es una idea obsesiva que lo atormenta, no puede evitar recordar el intrascendente paso juvenil de estos dos oportunistas por la filas de la UCeDé marplatense, como tampoco pierde la ocasión de ofender la memoria del ingeniero Alsogaray en una frase mentirosa y lamentable:

«Ambos vienen de Mar del Plata, donde simpatizaron con el ultraliberalismo de Alvaro Alsogaray, al que hoy denostan (sic), en tiempos en que esa franja política consideraba que Videla y Massera, por ejemplo, eran “presos políticos” y se exhortaba a visitarlos en la cárcel de Magdalena, donde estaban detenidos luego de la histórica condena en tiempos de Raúl Alfonsín»
El 27 de febrero del año pasado refuté otra nota similar firmada por este mismo periodista mediante un artículo publicado en mi blog con este título: ¿Porqué Clarín ataca falsamente a Alsogaray? (cliquear). Era la tercera vez que lo hacía, y no publicaron una carta de lectores que les hice llegar. Ahora la afrenta se repite por cuarta vez, y como las anteriores, absolutamente innecesaria, gratuita y ajena por completo al contexto y tema tratado.
Formularé una pregunta: ¿Nadie en el diario le hace entender al señor Kirschbaum que todo lo que dice de Alsogaray es una falsedad insostenible? ¿Ningún superior le recuerda que jamás la UCeDé habló de “presos políticos” y que nunca, jamás, ni el partido ni Alsogaray pidieron o aconsejaron visitar a los ex comandantes en el penal de Magdalena, aunque algunos afiliados quizás lo hayan hecho a título personal? ¿Ninguno de los periodistas sobresalientes y bien informados de ese diario, que sin duda los tiene y los leemos con placer (Bonellí, Van der Koy, Osvaldo Pepe, Julio Blanck), se toman la higiénica molestia de informar a su colega que el bloque de la UCeDé votó unánimemente en contra de las leyes de Obediencia debida y de Punto Final, actitud que le valió que muchos militares amigos le dieran vuelta la cara? Alsogaray fundamentó ese voto y su discurso puede leerse en el diario de sesiones. ¿Ningún superior como el señor Magnetto o la señora de Noble, que son sobrevivientes de viejas batallas políticas y comerciales lo llaman a sus despachos para reconvenirlo y recordarle que el mismo diario Clarín publicó en su tapa del 21 de marzo de 1976 dos fotos: una de Alsogaray y otra de Jacobo Timerman junto a una nota en la que se informaba que el primero había emitido un largo comunicado de prensa en el que exhortaba a los militares a reflexionar y no provocar lo que él consideraba un innecesario golpe que finalmente se produjo tres días más tardes, mientras Jacobo Timerman guardaba un sugestivo silencio?
Con respecto a los trágicos sucesos de los ’70 la UCeDé y Alsogaray siempre sostuvieron que debían investigarse y  juzgarse teniendo presente que se había tratado de una guerra contra el terrorismo en la que se cometieron terribles excesos. De un bando y del otro. Alsogaray lo decía claramente: el terrorismo inició una guerra contra la Argentina para tomar el poder y las autoridades reaccionaron con un plan que diseñó el propo gobierno peronista y que, después del 76, continuaron los jefes miliares, y que, como en toda guerra, se cometieron crímenes que deberán ser juzgados y castigados, pero siempre con una visión objetiva en la búsqueda de la verdad completa, no parcial y revanchista como la que se está haciendo actualmente. Mucha gente en la Argentina piensa así, aún cuando son acaso lectores de Clarín, no son liberales ni votaron jamás a la UCeDé. Es un punto de vista válido y respetable, silencioso y posiblemente mayoritario, que quiere Justicia y no venganza.Y, más que nada, anhela reconciliación y paz.
Clarín no tiene autoridad moral para opinar sobre aquellos penosos acontecimientos y menos para sobreactuar su antiprocesismo, por varias razones, pero la principal es el silencio sepulcral que guardaron sus cautelosas páginas durante los seis años de la dictadura. Hubo diarios como La Prensa y Buenos Aires Herald que ya en 1977 publicaban las primeras listas de desaparecidos, y el periodista Manfred Schöenfel escribía casi todos los días en La Prensa artículos vibrantes y estremecedores por su valentía instando sin eufemismos a las fuerzas armadas a dejar de hacer desaparecer gente.
Mientras estos héroes del periodismo se jugaban la vida y recibían amenazas y atentados; mientras el Ingeniero Alsogaray criticaba en La Prensa el ruinoso plan económico de Martínez de Hoz y padecía el infortunio familiar de perder a un sobrino que equivocadamente se había enrolado en un grupo subversivo y murió en la selva tucumana, ¿qué hacía Clarín? No sólo callaba, también cerraba buenos negocios como socio del Estado.
Ricardo Kirschbaum califica de “ultraliberal” al ingeniero Alsogaray. Acá sí que le erró feo al vizcachazo. Demostró muy poca versación acerca las teorías políticas y económicas contemporáneas.  Esa acusación le habría causado mucha gracia el ingeniero, porque si algo no figuraba en su diccionario era la palabra “ultra”, ni en política ni, menos que menos, en economía. Él era un apasionado cultor y divulgador de la Economía Social de Mercado (la doctrina que siempre figuró en la plataforma y documentos oficiales de la UCeDé), una línea moderada y políticamente realista del liberalismo que admite ciertas intervenciones del Estado llamadas “intervenciones conformes”.  (Tendencia con la cual muchos liberales ortodoxos nunca estuvieron de acuerdo y que por eso no participaron de las actividades de la UCeDé o lo hicieron muy marginalmente)
Esta ligera afirmación revela que el señor Kirschbaum  a pesar de ser un periodista de política en el diario más vendido del país (vendido en el sentido de ventas de ejemplares, se entiende) nunca leyó los textos de Röpke, de Ludwig Erhard, de Jacques Rueff, de Luigi Einaudi y de muchos otros pensadores cuyas ideas liberales, reelaboradas con sorprendente visión política, rescataron a la Europa de la posguerra. (¿O alguien creé que Alemania, Italia o Francia se levantaron con ideas socialistas?)
Ese era el sueño de Álvaro Alsogaray. Ese era el destino que quería para la Argentina. No lo logró a pesar de los esfuerzos de toda una vida, como tampoco pudo evitar el golpe del ’76. Pero se ganó el respeto de los argentinos honorables y cultos y un lugar en la historia de la docencia política y económica que nadie tiene el derecho de bastardear con un relato falso.
Señor Kirschbaum, le pido con humildad que respete la memoria del ingeniero Alsogaray y evite zaherir a dos millones de argentinos que lo votaron y a muchos miles de discípulos suyos que hoy continuamos divulgando sus esclarecidas ideas. Tal vez usted sienta un fuerte rechazo ideológico y personal por Alsogaray y necesita criticarlo. Es su derecho, y sin duda encontrará muchos aspectos criticables, legítimamente criticables, pero sin faltar a la verdad. Eleve la calidad de sus argumentos.

(Se permite su reproducción
Se ruega citar el sitio del autor www.enriquearenz.com.ar)


Otros artículos del autor sobre Álvaro C. Alsogaray: 

viernes, 3 de agosto de 2012

Entre el abolicionismo y la venganza


¿NO HAY REINSERCIÓN SOCIAL PARA 
LOS MILITARES ANCIANOS?

Por Enrique Arenz
Víctor Hortel es el director penitenciario que lleva a pasear a los condenados por los populosos y festivos “actos culturales” kirchneristas organizados por el insólito “Vatayón militante”. Hortel dice, y Cristina lo ha respaldado expresamente, que lo hace para que los presos se resocialicen o reinserten en la sociedad. Y en una reunión grabada expuso claramente sus ideas abolicionistas: "No debe haber mejores cárceles sino menos cárceles". El abogado penalista que piensa así es nada menos que el funcionario que dirige el sistema penitenciario federal. Y lo que es más grave: los jueces de sentencia le han estado respondiendo disciplinadamente.
Pues bien, este señor fue el mismo que hizo trasladar a Videla desde Campo de Mayo a Marcos Paz, "para que no haya privilegios", justificó. Verdadero acto fallido que desnudó su amor por los criminales y su desprecio profundo por todo aquel que vista un uniforme.
Yo a Videla no lo defiendo. Los que me conocen saben que como seguidor del ingeniero Alsogaray censuré el golpe del 76 que jamás debió llevarse a cabo, y que como columnista de opinión económica critiqué en “Correo de la Semana” de Francisco Manrique y otros medios gráficos la desastrosa política económica de Martínez de Hoz, bastante parecida a la que tenemos ahora: inflacionaria, dispendiosa, coercitiva y con rígidos controles y fuerte retraso cambiario. (Hacer clic para leer dichas notas). Pues bien, tengo autoridad moral para decir esto: el general Videla fue el principal organizador de ese golpe innecesario, y, ¿qué duda cabe?, el máximo responsable de los bárbaros métodos utilizados para reprimir el terrorismo.  
Pero Videla tiene 85 años y la ley prevé condiciones de prisión atenuadas para los ancianos. Entre estas condiciones está la prisión domiciliara que no es ningún privilegio sino un legítimo derecho establecido por la ley. Privilegios son los que el señor Hortel, que se autodefine como "un negro de mierda peronista", les ha venido concediendo al baterista de Callejeros, a un barrabrava asesino y a otros presos kirchneristas de similar peligrosidad.
El pretexto es la reinserción social. Muy bien, supongamos que se trata de un objetivo loable que, según las formas, todos podríamos llegar a compartir. Pero hagámonos una pregunta honesta: los militares condenados por delitos de lesa humanidad, muchos de los cuales tienen más de ochenta años y llevan décadas entre rejas, ¿no tienen el mismo derecho de reinsertarse en la sociedad?  Los están dejando morir en la cárcel, no reciben atención médica con la celeridad necesaria que resulta impracticable por el lento sistema de seguridad carcelario, y ya fallecieron en penosas y humillantes condiciones de cautiverio ciento sesenta y cinco viejos. (Datos confirmados al 7/8/12)
Y no estoy insinuando que no se merezcan las condenas que recibieron ni los estoy exculpando de sus graves responsabilidades, sobre todo a los oficiales superiores que eran los que mandaban y sabían muy bien lo que hacían. Pero es un deber moral preguntarnos: ¿por qué algunos condenados tienen derechos de reinserción social, aunque hayan quemado viva a la esposa, mientras que otros son destinados a morir miserablemente en un calabozo?

  
Me llama la atención que los actuales mandos de las fuerzas armadas, la oficialidad joven, las nuevas promociones, sus familias e instituciones que los agrupan, acepten silenciosamente este inhumano castigo. Parecería que se han desentendido de sus camaradas en desgracia, que sólo se preocupan por sus ascensos e internas y que no tuvieran otro objetivo que sobrevivir al estilo Scioli, haciendo silencio y agachando la cabeza. Y también me llama la atención que el periodismo independiente (con excepción de La Nación, que ha publicado editoriales valientes) no haga jamás un comentario sobre esta discriminación legal que beneficia a unos presos con fiestas murgueras que hieren a las familias de sus víctimas, y perjudica a otros con un ensañamiento feroz.
Es evidente que los militares en actividad temen recibir el rayo del escarmiento Kirchnerista, y que al periodismo no oficialista, que tiene mucha cola de paja, lo aterra ser señalado como apologista del proceso militar. Pero no se trata de levantarse en armas ni de hacer planteos reivindicativos del mal llamado "terrorismo de Estado" ni de organizar conspiraciones destituyentes. Simplemente hay que hablar, hay que decir las cosas como son. Hay que peticionar, razonar en voz alta, denunciar las injusticias. Las fuerzas armadas debieran hacerlo institucionalmente; el periodismo, periodísticamente. Si estamos en democracia, por muy autoritario y prepotente que sea este gobierno, por mucho que nos meta miedo, hay que hacer coraje y decir lo que pensamos sin ponernos a calcular las consecuencias.
No podemos permanecer indiferentes y consentir calladamente que sigan muriendo ancianos militares en calabozos supervisados por este “negro de mierda peronista”, porque eso no es Justicia, eso es venganza, y de la peor especie. 
(Se permite su reproducción. Se ruega citar este blog)